Cuando aún se están produciendo pequeñas réplicas de los temblores de ayer 11 de Marzo, plantas automotrices, fábricas de productos electrónicos y refinerías han cerrado en Japón tras el terremoto de 8,9 grados y posteriores tsunamis. Millones de empresas y hogares están sin electricidad por los desperfectos, a lo que se suma la parada de varias centrales nucleares: la alarma nuclear en dos centrales de Fukushima ha forzado a su evacuación. El último balance ofrecido por la policía japonesa del terremoto y posterior tsunami en el país asiático cifra en 703 las personas que han perdido la vida, aunque las autoridades están seguras de que esa cifra superará el millar en las próximas horas.
Afortunadamente, las olas del tsunami originado por el devastador seísmo en Japón han llegado con menor fuerza de lo esperado a Hawaii y el litoral Pacífico de América. Tras el sismo, prácticamente toda la costa oeste de América, desde Canadá a Chile, emitió alertas ante la posibilidad de que grandes olas pusieran en riesgo a las poblaciones del litoral. Inicialmente, los expertos habían advertido de la posibilidad de olas de hasta dos metros en Hawai, después de que las que arrasaron el puerto japonés de Sendai tras el terremoto alcanzaran los diez metros. Los temores, sin embargo, se fueron disipando a medida que transcurría el día y después de que las primeras olas del tsunami golpearan las islas de Kauai y Ohau, en Hawai, con fuerza disminuida.
Como gente que disfrutamos del surf y las olas, nos llena de dolor ver lo enorme y destructiva que puede llegar a ser la naturaleza en estos eventos. Aunque haya gente que frivolice con la posibilidad de "surfear el tsunami", ello es algo absolutamente demencial y fuera de la capacidad humana, ya que estas no son olas "normales". Las marejadas normales se producen por la acción del viento sobre la superficie del agua, sus olas pueden presentar una periodicidad de 20 segundos, y pueden llegar a propagarse hasta 150 m. tierra adentro, tal y como observamos en los temporales o huracanes. De hecho, la propagación se ve limitada por la distancia, de modo que va perdiendo intensidad al alejarnos del lugar donde el viento la está generando. Tampoco tienen que ver con las olas de marea o "bores", producidas por el cambio de marea en aquellos estuarios o zonas con amplio volumen de agua entre mareas.
Un maremoto, en cambio, presenta un comportamiento opuesto, ya que el brusco movimiento del agua desde la profundidad genera un efecto de «latigazo» hacia la superficie, el cual es capaz de lograr olas de magnitud impensable. Los análisis matemáticos indican que la velocidad es igual a la raíz cuadrada del producto del potencial gravitatorio (9,8 m/s²) por la profundidad. Para tener una idea, tomando la profundidad habitual del Océano Pacífico, que es de 4000 m. Esto daría una ola que podría moverse a unos 200 m/s, o sea, a unos 700 km/h., arrasando todo lo que encuentra a su paso.
El único consuelo de esta catástrofe es que se haya producido en un país avanzado y previamente concienciado ante eventos de este tipo como es Japón. Si la población afectada hubieran sido naciones con poco recursos, al estilo de Indonesia o Filipinas, las consecuencias de este seismo hubieran sido aún mucho más dramáticas
BALUVERXA
Afortunadamente, las olas del tsunami originado por el devastador seísmo en Japón han llegado con menor fuerza de lo esperado a Hawaii y el litoral Pacífico de América. Tras el sismo, prácticamente toda la costa oeste de América, desde Canadá a Chile, emitió alertas ante la posibilidad de que grandes olas pusieran en riesgo a las poblaciones del litoral. Inicialmente, los expertos habían advertido de la posibilidad de olas de hasta dos metros en Hawai, después de que las que arrasaron el puerto japonés de Sendai tras el terremoto alcanzaran los diez metros. Los temores, sin embargo, se fueron disipando a medida que transcurría el día y después de que las primeras olas del tsunami golpearan las islas de Kauai y Ohau, en Hawai, con fuerza disminuida.
Como gente que disfrutamos del surf y las olas, nos llena de dolor ver lo enorme y destructiva que puede llegar a ser la naturaleza en estos eventos. Aunque haya gente que frivolice con la posibilidad de "surfear el tsunami", ello es algo absolutamente demencial y fuera de la capacidad humana, ya que estas no son olas "normales". Las marejadas normales se producen por la acción del viento sobre la superficie del agua, sus olas pueden presentar una periodicidad de 20 segundos, y pueden llegar a propagarse hasta 150 m. tierra adentro, tal y como observamos en los temporales o huracanes. De hecho, la propagación se ve limitada por la distancia, de modo que va perdiendo intensidad al alejarnos del lugar donde el viento la está generando. Tampoco tienen que ver con las olas de marea o "bores", producidas por el cambio de marea en aquellos estuarios o zonas con amplio volumen de agua entre mareas.
Un maremoto, en cambio, presenta un comportamiento opuesto, ya que el brusco movimiento del agua desde la profundidad genera un efecto de «latigazo» hacia la superficie, el cual es capaz de lograr olas de magnitud impensable. Los análisis matemáticos indican que la velocidad es igual a la raíz cuadrada del producto del potencial gravitatorio (9,8 m/s²) por la profundidad. Para tener una idea, tomando la profundidad habitual del Océano Pacífico, que es de 4000 m. Esto daría una ola que podría moverse a unos 200 m/s, o sea, a unos 700 km/h., arrasando todo lo que encuentra a su paso.
El único consuelo de esta catástrofe es que se haya producido en un país avanzado y previamente concienciado ante eventos de este tipo como es Japón. Si la población afectada hubieran sido naciones con poco recursos, al estilo de Indonesia o Filipinas, las consecuencias de este seismo hubieran sido aún mucho más dramáticas
BALUVERXA

tremendo desastre
ResponderEliminar